domingo, 11 de septiembre de 2022

El intruso en Cusco: Sinopsis de la novela.

Saverio viene de Italia y quiere aprender quechua, el idioma de las culturas ancestrales de los Andes. En Europa, estudia Traducción e Interpretación y su sueño es montar una editorial que traduzca clásicos a ese idioma. Para esto, viaja a la ciudad que acogió la capital del imperio Inca, Cusco, y trabaja como voluntario en una escuela del área rural peruana. Pero Saverio mantiene un secreto que lo convierte en intruso en ese territorio: Él nació en Ecuador, un país con el que Perú comparte un pasado de conflictos armados, aún sensibles al presente. Acompañado por ese fantasma, repasará los tesoros de la cultura indígena de ambos países, pero también las maldiciones con las que viven al presente. El intruso en Cusco es una novela sobre descubrimiento y reconciliación.

BRUNO C. BORRO





viernes, 21 de enero de 2022

Las preguntas venenosas de Rafael Cuesta

Rafael Cuesta Caputi es un periodista ecuatoriano reconocible para una generación de adultos mayores, pero menos familiar para las generaciones millennials o centennials. Su novela, titulada Preguntas Venenosas, trata sobre el asesinato de un presidente mientras era entrevistado por televisión en vivo. Uno de los personajes de esta obra está inspirado en el ex-presidente Rafael Correa, y los sucesos narrados en ella contienen elementos fácilmente clasificables como escándalos políticos. La descripción, hasta ahora, podría sugerir que la obra sólo buscaba contribuir al sepulcro de un personaje político particular. Sin embargo, Cuesta Caputi logra redactar una trama entretenida, que provoca al lector indagar en periódicos antiguos para entender qué tanto hubo de ficción en la novela.

Por Bruno C. Borro

El presidente no es el personaje principal

Aunque la portada del libro contiene una caricatura con una banda presidencial, al proceder con la lectura puede entenderse que el real protagonista de la historia es el personaje basado en el autor: un periodista llamado Rafael Cuesta. A pesar de la sensibilidad del autor para narrar eventos como la pérdida de su hermano en un atentado con explosivo, o los afrentamientos a sus colegas por documentar la política ecuatoriana, hay secciones de la obra que habrían sido más corredizas en la lectura con menos detalles de la situación con su ex-esposa y amante. Aunque el rol protagónico que adquieren esos dos personajes, en los capítulos finales de la obra, es bastante creativo y merece la felicitación al autor. 

La influencia guayaquileña

El otro presidente, a partir del cual se presenta un personaje en el libro, es el ya difunto León Febres-Cordero. En esos capítulos, se narra la lucha que hubo contra un grupo terrorista, del cual algunos de sus miembros ocuparían cargos en ministerios del gobierno de Correa (en la novela). De Correa, también, se narran por escrito esas historias de barrio que la tradición oral ya había difundido en Guayaquil. A la ciudad en sí, se la presenta con sus crímenes traumatizantes, pero también como un lugar extravagante donde individuos de todos los rincones se terminan encontrando para intercambiar ideas. Cuando de Guayaquil se habla en el libro, se menciona por supuesto, un alcalde con bigotes y de origen catalán.

Una cárcel dantesca

El protagonista de la historia presenta también la cárcel La Roca, con una cuidadosa selección de demonios y mártires que hace pensar un poco en el infierno de Dante Alighieri. Las historias de algunos de ellos otorgan espacio al debate en temas delicados en nuestra sociedad, como lo es la despenalización del aborto. Además, sirven de recordatorio a los escándalos que han involucrados personajes y organizaciones religiosas, como el caso Dinámica del pecado. En La Roca, el protagonista conoce, además, a personajes claves para descifrar misterios alrededor del gobierno de Correa (en la novela). El desenlace de la historia tiene lugar en Montañita, lo cual le agrega un tono particularmente clandestino, y aunque el autor enfatiza desde el comienzo que la historia es una de ficción,  la lectura en conjunto suena bastante creíble. 

 



viernes, 18 de junio de 2021

Una crítica al tiempo de la yapa

Para inaugurar este nuevo blog nórdico, decidí preparar una crítica literaria a un libro que me ayudó a refrescar los patrones de identidad portuaria que por lugar de nacimiento me corresponden. Del tiempo de la yapa, es una obra de la historiadora guayaquileña Jenny Estrada, donde se presentan las costumbres de una sociedad de antaño, así como sus recuerdos colectivos. La publicación contiene más de 70 textos, denominados por la autora, como crónicas costumbristas. A continuación, un recuento de unas cuantas.


Por Bruno C. Borro

Todos los rituales

Cada grupo de seres humanos posee rituales o costumbres que ha establecido, algunas veces sin darse cuenta. Son estas costumbres que hacen cada país, ciudad, o sector urbano único. En la obra de Estrada se hace un recuento de varios rituales del Guayaquil del tiempo de la yapa. Uno que llamó mi atención fue la organización de la última cangrejada antes del inicio de veda. En mi vida, nunca había prestado atención a las fechas en que no se puede comer cangrejo (quizá porque mi familia cercana no es del Guayas y no comemos cangrejo). Sin embargo, al ver documentado que para el típico guayaquileño es importante comer cangrejo en la víspera de la restricción, me hizo prestar atención a las historias de Instagram en esas fechas. Y efectivamente, tantos de mis contactos se publicaron comiendo cangrejo el fin de semana antes del inicio de la veda.   

Entre rezos y chismes

La sociedad guayaquileña es portadora de un equipaje cultural, influenciado en gran parte por la religión. Buena o mala, esa carga viene influyendo las decisiones que se toman desde el tiempo de la yapa. Por ejemplo, ir a la playa en semana santa pero no bañarse el viernes por temor a convertirse en pez. Por otra parte, en historias como Los duelos sociales y El placer de regalar, Estrada deja claro que en Guayaquil los eventos sociales son una carga. Basta mencionar la transformación de rezos a chismes en los velorios, o la imposición de regalos económicos a sobre cerrado en matrimonios. Una historia del libro, que me dejó desorientado, fue Cristo Rey. Estrada asegura que en su tiempo la celebración tenía lugar el último domingo de Octubre y manifiesta su no conformidad con el cambio de fecha. Googleando al respecto, aprendí que la celebración suele ser en Noviembre, y el quinto domingo antes de Navidad.   

El olvido y el progreso

Las historias de Estrada nos devuelven costumbres y acontecimientos que se han desvanecido en el tiempo. En Las carretillas recordamos en los sitios de comida popular que había en el malecón de Guayaquil. La noche de la Pangora es una crónica de la chiva acuática que se hundió trágicamente en el estero Salado; supongo que hay un mal karma en ese brazo de mar tristemente contaminado. La obra destaca también la evolución de la ciudad en varios niveles. Cruzamos el río Guayas en lancha, pero también lo atravesamos por primera vez en auto en el puente de la Unidad Nacional. También nos subimos al auto con una de Las primeras camaronas. Entramos al primer supermercado y al primer cine con aire acondicionado. Nos deslizamos por un parque de diversiones que ya no existe en el cerro del Bim Bam Bum. Regresamos a casa a encender la primera cocina a gas. Recordar siempre vale la pena.



El intruso en Cusco: Sinopsis de la novela.

Saverio viene de Italia y quiere aprender quechua, el idioma de las culturas ancestrales de los Andes. En Europa, estudia Traducción e Inter...